Yo Soy Kramayanth

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Doc. 1.-2

Era la víspera de mi cumpleaños número diecinueve, cuando una voz sonó en mi mente.

“Escucha… Escucha, es el momento de recordar, es el momento de despertar a tu ser a la auténtica  realidad; Dos días antes  de tu cumpleaños,  por  cuarenta y ocho horas vas a permanecer con los ojos vendados, durante ese tiempo sólo debes comer cereales”. –Tan  repentina como llegó,  la voz se marchó, quedando  sembradas en mí ser grandes inquietudes:

¿Recordar?, ¿Qué debo recordar?  Llegué a pensar que  había sido una alucinación, pero basado en que me considero una persona de perspectivas aterrizadas, no tuve otra alternativa que obedecer el mandato de aquella intensa voz.

 

   Llegó  el momento, mi madre, fiel cómplice de mis andanzas, no puso objeción para ayudarme en mi cometido.  Muy pronto, luego de vendarme y de ponerme en actitud de reposo sobre mi lecho, era arrebatado de mi cuerpo físico por un impetuoso viento. No hubo en mí temor alguno, sino un inexplicable sentimiento de que esto ya había  sucedido  antes y  también que no era el único ser que vivía esta experiencia.

Desde afuera de mi cuerpo, observaba como implantaban una especie de tubos que entraban y salían de mi cuerpo, pasando por mis plexos, provenientes  de una esfera lumínica, dando a todo el sistema una apariencia  aracnoides.  Varias veces durante esas 48 horas, pude ocupar mi cuerpo físico.

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Al principio, ese nuevo estado me trajo algunas dificultades para desplazarme,  flotaba y me movía de un lado a otro con torpeza, pero me empeñé  en  dominar la situación, pues intuía que era importante lograrlo.  Recorrí  lentamente la habitación, descubriendo con cada movimiento, que  no somos  otra cosa más que energía pura y que son las ideas las que le dan poder de movimiento a ese  vehículo  o cuerpo  proyectado fuera del cuerpo físico.

  Gané seguridad antes de aventurarme fuera de la casa, divagué por parques calles y avenidas.  Desde unos cincuenta metros, observaba la ciudad que bullía,  allí abajo, en sus cotidianas y particulares existencias, mi ser se regocijó ante tal vivencia. Era un pájaro más, no sólo porque  sentía el placer de volar, sino también por  el indescriptible  sentimiento de amor por la vida y por todas las criaturas.

Hice muchos recorridos, yendo  a sitios cada vez más distantes y cada uno de especial belleza, despertando en mí, una sensación de unicidad con todos y con  el Todo. Cada vez que regresaba al aposento donde  yacía  mi cuerpo, notaba que se concretaba más el trabajo sobre un determinado plexo, un órgano, o un determinado sentido… El transcurrir del tiempo se enroscaba, contraía o estiraba,  dando una connotación atemporal, perdiendo así su rutinaria ciclicidad; pasaban las horas interrumpiendo de cuando en cuando y tomando conciencia del cuerpo físico sólo para comer, pues este estado  demandaba una gran cantidad de energía para mantenerse. Al término del segundo día, tuve una experiencia que  nunca olvidaría mientras  viva. 

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Viajaba en el espacio, no sabría decir a qué velocidad, solo sé,  que al mirar hacia atrás veía millares de partículas fraccionadas y miles de siluetas difuminadas de mi cuerpo;  llegaba a los confines  del universo, hasta tener enfrente dos colosales quásares, que son sitio de gestación de galaxias.  Empecé a escuchar una voz guía que dijo:

“Este es el confín de éste universo tridimensional que sólo  es uno de los muchos que existen en ésta y en otras dimensiones”.

Se me indicó que debía regresar, trayendo en mi regreso la compañía de aquella presencia guía. De pronto, noté que mi velocidad disminuía, no pudiéndola controlar a voluntad y cambiándose la trayectoria de retorno.  Nos acercábamos a un sistema solar llamado Quarzus,  poseedor de dos soles, un gigante azul y una enana blanca.

El cuarto planeta en órbita con respecto al sol central de nombre Kraman, fue el motivo del desvío en nuestro regreso.  Llegamos a la cuarta esfera de aquel sistema solar. Telepáticamente esa información era codificada en mi mente, luego caí en una especie de túnel o tobogán hacia el interior de la esfera y  llegué a una estancia donde al parecer el grado de evolución  tecnológica era muy avanzado.

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En la parte central de aquella estancia, detrás de algo parecido al cristal, a pocos metros de altura, aparentemente sin ningún soporte, sólo levitando, había un cuerpo con piel como escamas, de gran desarrollo muscular, parecía  un gigante nórdico      —la voz entonces dijo:

“Este ser que está en vida suspendida, es el producto de una unión perfecta, donde un solo esperma, el más vigoroso, de genética perfecta, fue seleccionado naturalmente durante el sublime acto de amor para fecundar un óvulo, dando origen a un ser ideal, Kristalino, puro en su interior y libre de cualquier estigma ulterior; él está estrechamente relacionado con la historia y la mística de la esfera  en la cual estás, su nombre galáctico es Kramayanth que significa : “Hermano de la Libertad.”

Cuando pregunté la razón y el porqué de mi estadía allí, la respuesta arremetió hacia  mí  como una centella de iluminación  y supe, que ese ser levitando en vida suspendida era mi “Yo cósmico”… 

—la  voz calló hasta que pasó mi sorpresa y continuó:

Si, eres tú y  de acuerdo al promedio de vida de esta esfera de ochocientos años,  tienes trescientos; y un solo año de Kraman  equivale a siete años de la esfera en donde vives.  

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Tu madre fue  una guerrera y tu padre fue un médico de alto nivel, no sólo de las criaturas vivientes de ésta esfera, sino también de la esfera misma como un ser vivo en su coexistencia  con el universo como el gran ente vivo que es… Y de aquí no debes saber aún más”.

—Entonces supe que debía emprender mi viaje de regreso, prontamente me encontré viajando en el espacio a una velocidad fantástica.

Al llegar a la Tierra, vista desde el espacio como una gran esfera azul, surgió  otro interrogante: ¿ Si mi  origen es Kraman, hace cuánto tiempo estoy de huésped en este mundo lejano?. Tan sólo formularme esta pregunta, trajo a mi mente con relativa facilidad la evocación de pasadas existencias, encontrándome en la Gran Bretaña medieval del siglo XIII. Me vi rodeado de los caballeros de la mesa redonda Arturianos, con sus respectivas espadas, atavíos y armaduras;  toda la opulencia cortesana llenó  mis recuerdos y evocaciones que no sabía existentes en mi mente.  

Luego las imágenes se tornaron borrosas mutando a una nueva locación, siendo el Japón feudal del siglo XVII, donde era maestro e iniciador de una innovadora y dinámica forma de arte marcial, que no era terrestre y que en su mayor apogeo, sólo alcanzó a ser una pequeña muestra de lo que mi madre cósmica podía hacer, con movimientos que desafiaban las leyes de la gravedad y de la inercia.

Las Locaciones y las evocaciones llegaban con tal fuerza y nitidez a mi recuerdo, pero solo fue en la siguiente que vino a mí, donde nacía en Transilvania en cuna noble en los albores del año 1703,  y siendo justo antes de que se desarrollara la evocación y llegara más lejos, que decidí parar…

Detuve la evocación, ya que era demasiada información y necesitaba tiempo para poder asimilar y ubicarlo en un orden razonable en mi memoria actual.  Retorné nuevamente a mi cuerpo físico para terminar el lapso de tiempo de esta experiencia.

Al retirarme la venda,  que debía ser de noche y con poca luz,  descubrí en mí, nuevas capacidades que se me habían otorgado, como el de poder apreciar el aura de todo ser vivo, detectar sus fluctuaciones, brillo, colores y el de poder saber cómo estaban afectadas en los diferentes estados de ánimo o en caso de enfermedad.  Podía escuchar en mi mente, los pensamientos de aquellas personas que estaban cerca o lejos, siendo tan sencillo, como el prender un receptor radial y sintonizarlo en la frecuencia adecuada,  teniendo la posibilidad también de apagarlo que fue lo que hice, pues cada persona tiene derecho a su intimidad y en mi cabeza, es suficiente con el sonido de mis propios pensamientos.

Hermano Kramayanth

Fueron pasando los días y nuevamente ese sopor que produce la vida “rutinaria” y el encasillamiento del cual sé es víctima en las ciudades, me convirtió nuevamente en su presa. Nuevamente caí en el influjo en el que vive la sociedad del confort que no se compromete con nada ni con nadie, sólo consigo misma; olvidando temporalmente, guardando tan maravillosa experiencia y mandándola al baúl empolvado de los sueños y de las fantasías.

 

Doc. 2.- 2 El tiempo pasó y conocí a Wera Tobón la vez que participamos juntos en la búsqueda de  una joven secuestrada.  Todo empezó cierta noche cuando estando en casa, recibí la llamada de  Susana, una amiga, solicitándome información acerca de cómo se puede encontrar una persona por medio de sus objetos personales; por azares del destino, ella era conocedora de algunas de las capacidades que yo poseía. Le dije que la búsqueda debía ser por medio de un artículo  de uso personal, un objeto de uso diario o algo que despertara algún sentimiento de la persona desaparecida.  Guardó un momento de silencio y luego me ofreció participar en la búsqueda de una joven que había salido de su casa rumbo a la universidad y  nunca llegó.  Se había organizado un pequeño grupo de búsqueda y accedí a ayudar en lo que  estuviera a mi alcance.

 

  Al colgar, hablé de lo sucedido a mi hermana Yoli, dos años mayor que yo, ella es “mi compinche” de experiencias de vida, la que siempre ha estado abierta al conocimiento de lo oculto; y se ofreció a acompañarme a lo cual asentí.

Llegamos a la universidad, que era el sitio donde nuestra cita tuvo lugar, había un buen número de personas en nuestra espera, fuimos a un aula, Susana sacó de una bolsa plástica una motosa bufanda y un deteriorado oso de peluche con el cual la desaparecida dormía.  Concentré mi atención en el oso de peluche y me puse en vacuidad, receptivo a cualquier vibración que fuera semejante a la existente en el oso, puesto que nuestras vibraciones son diferentes tanto o más que las mismas huellas digitales. Casi de inmediato las capté y supe que provenían de una cafetería donde era acompañada por dos sujetos.  En uno de los muros pendía  el nombre de la cafetería, pero no sabía el nombre de la ciudad, pues ella misma no  sabía dónde se encontraba, ya que la mantenían la mayoría del tiempo narcotizada.

  

Al poco rato salieron del establecimiento y abordaron un vehículo, recorrieron la ciudad  y entonces reconocí algunos lugares, era Cali, a 300 kilómetros de distancia de donde yo estaba.  Se alejaban hacia un sitio rural que por la oscuridad no podía identificar, era como mirar la TV. y a  pesar de que estén mostrando sitios conocidos de tu ciudad no los puedes identificar.

Regresé de mi trance de nuevo a la realidad; al abrir los ojos me encontré con un puñado de gente admirada  ante la precisión con que describí a la desaparecida y fue cuando aquellos más incrédulos creyeron, ofreciéndose para lograr el hallazgo de su compañera.

   Susana era coordinadora del grupo de búsqueda y me comentó que estaban contactados telefónicamente con una mujer, que también tenía el don de la telemetría y era vidente.  Dije que sería bueno trabajar en conjunto para obtener mayor número de datos, a lo cual ella  accedió. 

Llegamos a un lujoso edificio, ella vivía en el penthouse muy finamente decorado, con un sello muy sobrio y personal. La propietaria era una mujer grande de 1.80  de estatura, gran espalda, de unos cuarenta y cinco años que no aparentaba, parecía una modesta nadadora en retiro. A pesar de mi contextura físico-atlética,  me veía pequeño ante tal mujer.

A mi mente llegó el recuerdo de haberla visto alguna vez por los pasillos de la universidad en la que estudié, sabía que era docente e intuía en ella un aire de una gran personalidad oculta, pero nunca sospeché que era la famosa Wera Tobón.  Nos encontramos y nos saludamos como los amigos  que se conocen desde hace mucho, pero no recuerdan dónde.

   Poco rato después, luego de estar trabajando juntos, logramos sacar en claro más detalles, pues era como tener dos mentes unidas a un solo receptor de video, podíamos describir el vehículo e incluso sabíamos el número de la matrícula, pero no conseguíamos  ubicar ese sitio campestre.  Vimos el futuro y nos dimos  cuenta  que, al día siguiente iban a pasar por un sitio, el cual los dos reconocimos.  Por las sombras de los árboles supimos que iba  a ser alrededor del mediodía.

 

En el recinto, estábamos mi hermana y yo, además de Susana y el director regional de la radio civil, quien se comunicó con las autoridades y pidió una colaboración para un despliegue policial.  Prontamente se  dio aceptación a la petición y me vi envuelto en un operativo de búsqueda de alto nivel.

 

 Me recogieron a las 4:00 a.m. partiendo a un viaje de casi 300 kilómetros.  Durante el viaje me pusieron al tanto de que el número de la matrícula pertenecía a un vehículo robado. Alrededor del mediodía, ya habían apostado retenes estratégicamente ubicados.  Estaba en uno de los vehículos trabajando  mentalmente, cuando de pronto, la proximidad de la dueña del oso de peluche, agudizó aún más mis sentidos; intempestivamente los plagiarios giraron de regreso y tomaron un camino alterno sin pavimentar, inmediatamente salimos en persecución, pero lograron escabullirse.  Se tendió un cerco en toda la región y solamente hasta la noche hallamos el vehículo abandonado.

El trabajo mental es agotador, en este viaje había partido sin Wera y no pudiendo tener  su ayuda conmigo, debíamos desistir por ese día de la búsqueda y regresar.

 

Ya en casa tomé un largo descanso, estaba exhausto.   A la mañana siguiente, el timbre del teléfono me despertó, era Susana con la noticia de que la joven plagiada había sido devuelta  sana y salva, debido a que los secuestradores se habían visto acorralados por el equipo de búsqueda, prefirieron liberarla  antes que ser atrapados.

Después de nuestro reencuentro, Wera Tobón y yo nos hicimos amigos inseparables y compañeros de experiencias que yo nunca había soñado.

 Habían pasado ya tres años, corría el año de 1987, Wera me contó  que había recibido un mensaje, donde se nos invitaba a subir a cierta montaña desde las 6 AM hasta las 6PM, en un proceso de ayuno y meditación; invitación a la que acudí sin vacilación…Llegamos de madrugada al sitio, tipo 5 am, La zona circundante  poseía una gran energía debido a que las montañas adyacentes eran de forma piramidal.

La montaña a la que subiríamos era la más alta de todo el conjunto. Iniciamos el ascenso y tardamos casi una hora en llegar a la cima; allí encontramos un pequeño bosque de árboles que con sus ramas y hojas formaban un bóveda protectora, el piso tapizado de hojas secas  hacían  de cama natural.  

Luego de recostarme y relajarme no tardé mucho tiempo para salir en astral, fuera de mi cuerpo, después fui conducido a un sitio al que solo se puede acceder en espíritu, este sitio asemeja a un antiguo lamasterio; las imágenes los colores eran muy vivos tanto o más que en la realidad, había mucha luz, no veía su fuente, era  como si todas las cosas la emitieran. Vi a unos seres vestidos con túnicas resplandecientes, entonces  recordé que eran mis tutores en el mundo de lo no físico, no hablan, pero sus voces resuenan claramente en mi mente; me informan que ha llegado el día de mi iniciación.

Fui  sometido a varias pruebas,  dentro de las cuales descubro una faceta marcial desconocida en esta existencia para mí, redescubriendo capacidades y actitudes nuevas y maravillosas… el tiempo pasó volando  y llegó el momento de terminar esta magnifica experiencia.

 

Se me indicaba también que era el momento de alejarme de Wera. “Es el momento de trascender al maestro y continuar tu camino solo”… “Aprender es descubrir lo que ya sabes”.

Al tomar nuevamente conciencia de mi cuerpo, sentí  como mi corazón latía aceleradamente aún emocionado por la  mística experiencia. Al despertar  totalmente, hablé con Wera, intercambiando experiencias, a ella también se le indicó el alejarse. 

Me contaba que su función había sido de custodia y que hoy llegaba a  su término, así mismo, me dijo que la fecha del 16 de agosto marcaba a nivel galáctico el cambio de la frecuencia 12:60, por la frecuencia 13:20 que era la natural del ser humano, también  me contó, que me había visto en la experiencia de hoy, durante varios instantes levitar a una altura de unos 10 centímetros por encima del colchón de hojas. Pero lo más relevante fue que le dijeron que  el ser que habitaba en mi interior  lentamente surgiría y  que estaba designado para grandes cosas, con estas palabras se me produjo un escalofrío casi eléctrico que recorrió  todo mi cuerpo. Eso sonaba a una responsabilidad muy grande, que no creía tener la capacidad de asumir.

Sentía que estaba siendo adiestrado, pero desconocía completamente cual era el fin de todos aquellos preparativos e incluso me sentía humildemente indigno.

 

Pasaron los años y mi vida se expandió en muchas direcciones, tan polifacéticas e instructivas, filosofías orientales, artes marciales, ciencias médicas, un título universitario de bacteriólogo, estudios de medicina tradicional china, chi kung, reiki, además de actividades deportivas como la gimnasia olímpica , ciclismo, triatletismo, etc. Todas estas cosas enriquecían mi ser, pero también sentía que todas mis experiencias pasadas iban lentamente cayendo en el olvido, y mis recuerdos de Wera y mi pasado cada vez los veía más borrosos. Tomé una actitud de evasión, olvidando quien era, diciéndome a mí mismo, que eran tonterías, que todo quizás lo había imaginado, que eso de tener designios especiales no era para mí… que debía seguir como el resto de la gente normal en la búsqueda sólo de lo cotidiano. Pasaron los años, dejándome seducir en su paso por el letargo de la vida en la sociedad del confort. Fue sólo hasta el mes de diciembre del año 93 que mi ser interno nuevamente se sacudió de su hibernación. Ya entonces, tenía mi propio consultorio médico, donde trabajaba con medicina tradicional china y bioenergética, además de la academia de Kendo que contaba con un grupo mixto de alumnos.

Entonces fue cuando nuevamente sentí esa voz en mi cabeza induciéndome a hacer cosas, me dijo: “Busca un sitio campestre para estar con tu grupo”; y así lo hice acatando la orden dada. Acudimos a un sitio llamado El Salto del Cacique (Antigua área de asentamiento Quimbayas) el clima era cálido y acampamos allí. Los días pasaron rápidamente salpicados de actividades al aire libre y entrenamientos, sin embargo las noches eran frías con cielos cerrados. Estuvimos en el sitio 4 días y 3 noches. En la última noche, hubo un momento en que se me indicó que los reuniera a todos, que habría un evento inminente. El cielo que estaba cerrado por completo y hasta con amenaza de lluvia, repentinamente se abrió dejando al descubierto el hermoso albor de la cúpula celeste. Estando allí reunido con mi grupo, logré distinguir en la distancia, la silueta de una nave aproximándose hacia nosotros muy cerca de la tierra; tenía forma de un puro corto y grueso con la gracia de una pluma flotando silenciosamente.

Al pasar sobre nuestras cabezas y elevarse, nos golpea con un viento que nos transporta a otro nivel de conciencia, luego de elevarse se torna estática y empieza a emitir un juego de luces ahora visible para todos los presentes; yo les dije:

 Ahora están depositando información codificada en nuestras mentes, a pesar de que ahora no seamos conscientes de ella, el día de mañana saldrá conscientemente al exterior”.

 En ese instante, noté  que el tiempo se detuvo literalmente, mis amigos quedaron en una posición estática  y vi como mis pies se alejaban del suelo. Estaba siendo alzado y llevado a la nave…No tenía miedo, como si siempre hubiese  esperado ese momento.

 

Ya en el interior, me encuentro recorriendo varios espacios. En la primera estancia  que me encuentro, siento que me practican una limpieza  de bacterias, virus  y otros agentes patógenos, además de la polución  terrestre que al parecer es nociva  para otras formas vivas. Para nosotros también lo es, pero nos hacemos  “de la vista gorda” apoyados en que afortunadamente nuestros cuerpos fueron diseñados con un excelente sistema inmune.

Luego de culminar la limpieza, se me induce a recorrer un pasillo y entrar en una segunda estancia. Soy sentado en algo  mullido, similar a una silla que se adapta perfectamente a mi anatomía. Frente a mí, se dilata una gigantesca pantalla visual, la cual empieza a proyectar una serie de imágenes cambiantes  que duran una fracción de segundo; quedando éstas como información útil grabada en mi  mente  inconsciente. Lo otro que percibo es que no puedo cerrar mis ojos, además veo debajo de la gran pantalla una figurilla roja titilante con una forma peculiar…  En ese instante era algo intrascendente.

Después de que  la información  fue  transmitida y grabada  en mi mente, se cierra la pantalla visual y se me induce a seguir el recorrido, pasando a una nueva estancia  en donde había  una pequeña piscina, con una sustancia similar al agua en donde sé que me debo bañar.

Desnudo entro en esa pequeña tina y me sumerjo totalmente hasta el fondo, confiado respiro y siento oxígeno líquido en mis pulmones. Noto en aquel líquido, el comienzo de una secuencia de cambios  de color. Al emerger mi cara sobre la superficie, descubro que es el cielo raso, es el que emite los rayos cromáticos  que se difunden en el líquido. En ese momento, siento que mediante este proceso, calibran mis plexos energéticos a través de las longitudes de onda del espectro cromático, para alcanzar así,  cierto óptimo.

Cuando salgo de allí, descubro que aquel líquido, no humedece mi piel, veo una especie de túnica,  me la pongo y salgo de esa tercera estancia…Sé que se aproxima el instante de descubrir la razón principal por la cual estoy allí.

Llega el momento de pasar a una cuarta estancia. Camino por el pasillo y cruzo  un umbral especial, de inmediato todo mi ser se transforma y se torna pleno de un éxtasis maravilloso que inunda todo mi cuerpo, es la maravillosa sensación de sentirte uno con la existencia, es el sentirse inmerso en la creación. Solo en ese instante comprendo que estoy en presencia del  creador; Inesperadamente, escucho una poderosa voz, que no es ni fuerte  ni débil, ni masculina ni femenina sino infinitamente bondadosa…  Me dice:

—–“ES  EL   MOMENTO  DEL  DESPERTAR… ES EL MOMENTO DE CUMPLIR TU DESIGNIO”…    “ xx xxxxxxx xx xxxxxxxxx xx xxxxxx “

—–Aturdido,  sorprendido y confundido sólo atiné a preguntar…¿Señor, pero quién soy yo?… y la voz contesto.

  

 —-“TU ERES KRAMAYANTH…  UNO DE MIS  ENVIADOS”.

—-Por un instante todo quedo en silencio, luego entonces comprendí… Cuantas cosas tenían sentido ahora…Todos los viejos recuerdos tenían en este momento su sello de autenticidad… Y la voz continúo.

 

—-“VERÁS  MI  SEÑAL  EN  EL CIELO…  LA  PUERTA TOCARE  21 VECES…  PREPARANDO EL CAMINO PARA EL DESPERTAR DE ESTA HUMANIDAD”… “TU ERES  PUERTA, SANACION Y LUZ”… “XXXXX  XXXXXXX XX XXXXX”

Pasó ese  momento maravilloso, y termina mi entronación con la consciencia creadora, luego cruzo nuevamente el umbral hacia el interior de la nave, es como si hubiera salido, pero nunca me fui, con mi ser transformado pleno de emociones hermosas y sentimientos de totalidad;  paso a una especie de sala principal, allí me encuentro con dos seres que tienen forma humanoide, de piel dorada, con diminutas plumas  dispuestas a manera de cabello. Su sola imagen trae a mi mente la evocación de recuerdos, sitios y mundos lejanos, les reconozco y recuerdo sus nombres, son Vlinca  y Zuco. Hay emoción, abrazos, lágrimas.

   Luego de ese reencuentro pude recorrer la nave con calma, y descubro que el umbral de acceso  donde tuve mi encuentro con El CREADOR, ya no está…con sorpresa miro a Zuco quien me dice telepáticamente…

 

Tu experiencia es única, guárdala como un tesoro

 

El pasar a conocer el módulo de comando de la nave, fue toda una experiencia, fui llevado a una estancia, donde equivocadamente imaginaba lleno de computadores, paneles y circuitos, pero sólo existía una esfera central dentro de la cual fluyen una serie de corrientes magnéticas, que después descubrí tenían forma toroidal… Zuco me instruia.

— Colocamos nuestras manos cerca de la esfera, con las coordenadas de espacio y tiempo programadas en la mente, la nave toma esta información activando los chevrones de las coordenadas galácticas y espaciales, para ubicarse.

 

 Las naves no viajan, éstas se ubican en el espacio­-tiempo. El viaje tarda lo que la nave demore para alcanzar la velocidad luz, después viene el cambio espacio-temporal que dura un sincrón < 3 segundos terrestres >, posteriormente llega la desaceleración de la velocidad luz y ya has llegado.

 Cuando salgo de allí, descubro que aquel líquido, no humedece mi piel, veo una especie de túnica,  me la pongo y salgo de esa tercera estancia…Sé que se aproxima el instante de descubrir la razón principal por la cual estoy allí.

El momento de la despedida  llegó,  percibo que pasará muchísimo tiempo antes de volvernos a encontrar o comunicarnos. Descubro  que este encuentro no podría haber sido de otra manera y sé que el destino de la tierra está en nuestras manos; ninguna entidad extraterrestre está autorizada a ayudar directamente, solo mensajes impostados en sueños y sugerencias sutiles eran permitidos. De nosotros dependerá el proceso.

  A medida que desciendo, mi mente se va cubriendo con un amnésico velo; al tocar tierra, todo regresa a la normalidad y me escucho diciéndoles: “En este instante están depositando información codificada en nuestras mentes, a pesar de que no seamos conscientes de ella, el día de mañana saldrá al exterior”. Y allí termino la experiencia de ese día.Sólo hasta el 3 marzo del siguiente año, fecha en la que fui invitado a un seminario taller de Calendario Maya, donde se abrió de acuerdo a mi fecha de nacimiento, el Sello y el Tono personal. El Glifo que representaba mi sello y tono individual, resulto ser la misma figurilla roja titilante, ubicada debajo de la pantalla visual, durante mi estadía en la nave, esa era  la llave maestra para dejar aflorar los recuerdos hacia mi mente consciente. < mi sello  es Luna,  mi tono es ( 7) resonante, mi raza es la roja; Soy “Luna Resonante Roja”>. Canalizo para purificar sello el proceso del agua universal con el tono 7 de la armonía.

Soy sólo un intermediario, Soy Esperanza en tu Corazón, Soy sólo un Enviado más del Eterno Creador, Soy sólo Puerta, Luz y Sanación...

Venido aquí para Cumplir mi Misión. Atravesando las arenas del tiempo, en continua evolución, hasta llegar al momento de último escalón, recordándote tu Origen de regreso al Creador.

KRAMAYANTH

 

 

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